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En un momento en que la enseñanza está recibiendo tantas críticas desde varios frentes, el objetivo de mi carta es agradecer a toda la COMUNIDAD EDUCATIVA de los “MARISTAS” no solo el trato recibido hacia mis nietas, sino también hacia mi persona.
Gracias al Colegio por hacerme vivir una segunda maravillosa etapa de felicidad, de sentirme útil, de sentirme viva, de hacerme participar en algunas actividades, en las cuales, he intentado, dentro de mis limitaciones, dar todo lo mejor de mí. Emiliano, gracias por contar conmigo para hacer a los niños esos zumos para las fiestas, de colaborar para el tema de la confección de los trajes de carnaval. Me habéis hecho vivir etapas, que con hijos ya mayores de 40 años, tenía olvidado.
Mi agradecimiento por el trato cariñoso, siempre diligente tanto profesional como personal del equipo de profesores de Infantil y Primaria: Teresa García, Toni, Gloria García, Gabino, Olmo, David Delgado, Tutores de Gloria y Marta Redondo. Destacar su grado de implicación en el proceso de educación no sólo de mis nietas, sino también del resto de los alumnos. Igualmente agradecer a Gloria Rubiales, Santa, Inmaculada Pozo, Lola, Margarita, Inmaculada Bustillo su cariño y atención. Son todos y cada uno de ellos unos grandes profesionales del cual no solo usted, D. Manuel, sino toda la COMUNIDAD EDUCATIVA, deben estar orgullosos. Y por supuesto también quiero destacar a Javier, persona encargada de portería, por siempre, siempre, ser tan educado, tan profesional y servicial con mi persona. Destacar a Pepi, del servicio de limpieza y a Vicky y Tony del bar, por su atención profesional y cariñosa hacia mi persona y por su cercanía no solo con los alumnos sino con los padres y familiares de los “peques”.
Siempre me hace feliz ser y que me llamen abuela. Cada vez que escuchaba a los profesores, a las madres de los alumnos, decirme “ABUELA”, de estar preguntando por  mi cuando alguna vez faltaba por motivos personales, o simplemente para charlar conmigo, hacía que mi corazón se llenara de felicidad, de vitalidad. Me he sentido querida y sobre todo tratada con CARIÑO por todos vosotros. He sido educada y he educado a mis hijos para que tengan una vocación de servicio hacia los demás. Y entiendo que en el desarrollo educativo de los niños, la familia debe jugar un papel preponderante y de colaboración con vosotros. Yo como abuela, he intentado aportar, por lo menos, un granito de arena, en la educación de mis gemelas.
Desde aquí animaros para seguir luchando para seguir logrando EDUCAR a los alumnos/as como lo estáis haciendo.
D. Manuel se que este año se prejubila, desde aquí todo lo mejor para usted en esta nueva etapa, etapa que ya se merece, después de tantos años de lucha. Es usted UN GRAN PROFESIONAL Y SOBRE TODO UNA GRAN PERSONA.
Siempre os llevaré en mi corazón, en mi recuerdo y por supuesto, cada vez que necesitéis a la ABUELA, contar con ella. Como no me gusta despedirme definitivamente, solo quiero despedirme con un “hasta luego” o mejor dicho “hasta siempre”.
Fdo.:   Pepa Acero Tapia.